domingo, 12 de enero de 2020

Caso Dutroux "El monstruo de Belgica"

Un asesino experimentado

Marc Paul Alain Dutroux -quien ahora tiene 63 años-
En febrero de 1986, Dutroux y Martin fueron detenidos por violar a cinco niñas.
 Secuestró a seis chicas entre 1995 y 1996.
De ellas, asesinó a dos adolescentes -An Marchal y Eefje Lambrecks- y dos niñas de 8 años -Julie Lejeune y Melissa Russo- murieron de hambre en la bodega de su casa, donde las mantenía secuestradas en condiciones deplorables.
Otras dos menores, de 12 y 14 años, lograron sobrevivir.



¿Quién es Marc Detroux?
Dutroux nació el 6 de noviembre de 1956 en Ixelles, Bruselas. Fue el primero de los cinco hijos de Víctor Dutroux, quien con ellos se trasladó a vivir a lo que entonces era el Congo belga. En 1960, mientras estaba de vacaciones en Bélgica, la guerra en el Congo los obligó a permanecer en la metrópoli.
Era un muchacho tranquilo, estudioso y poco problemático, solo perturbado por las constantes peleas de sus padres. El inevitable divorcio dejó a Jeanina Dutroux a cargo de sus cinco hijos.
A partir de entonces, Marc empezó a convertirse en la oveja negra de la familia: mentiroso e incapaz de reconocer sus faltas, cometió sus primeras fechorías y robos. Debido a ellos, lo expulsaron de varias escuelas. En una ocasión, fue castigado porque sus profesores lo encontraron ojeando revistas pornográficas. Dejó su casa a los 16 años y trabajó por un corto período como gigoló.
Se casó con su primera esposa cuando tenía 19 años; junto a ella tuvo dos hijos. Se divorció de ella en 1983. Su primera esposa confesó que Marc le pegaba, aunque su sexualidad era "normal". Menos normales eran sus actitudes como padre: una vez dejó a uno de sus hijos varias horas dentro del carro bajo un sol ardiente, como castigo por una falta cometida.
 Para aquel entonces, Dutroux ya había tenido un amorío con Michelle Martin. Juntos, Dutroux y Martin tendrían tres hijos; se casaron en 1989 mientras estaban en prisión. Se divorciaron en 2003, nuevamente, mientras estaban en prisión.
Dutroux, un electricista desempleado tenía un oscuro pasado criminal destacándose el robo de vehículos, agresiones y tráfico de drogas.
En febrero de 1986, Dutroux y Martin fueron detenidos por violar a cinco niñas. En abril de 1989 Dutroux fue sentenciado a trece años y medio de prisión; Martin fue sentenciada a cinco años de cárcel. Mostrando buen comportamiento en prisión, Dutroux fue puesto en libertad condicional en abril de 1992 tras cumplir algo más de tres años de cárcel. Después de ser liberado, el director de la prisión recibió una carta de advertencia de la propia madre de Dutroux.
Tras su liberación, Dutroux logró convencer a un psiquiatra de que estaba discapacitado, obteniendo así una pensión gubernamental. También le fueron prescritas pastillas para dormir y sedantes, los cuales utilizaría después para drogar a las niñas.
Su carrera criminal incluía el comercio de coches robados hacia Checoslovaquia y Hungría; tráfico de drogas además de otros crímenes violentos como robos que le permitieron vivir lujosamente en la ciudad de Charleroi que tenía un alto índice de desempleo en aquella época. Compró siete casas, la mayoría de ellas vacías y usó tres de ellas para torturar a las niñas que él secuestraba. En su casa de Marcinelle cerca de Charleroi (Hainaut) donde vivió la mayor parte de su vida, comenzó a construir una mazmorra, que se asimilaba a una celda, donde encerraría a las niñas más pequeñas. 

Casa de Dutroux donde perpetraba sus secuestros (lado de casa de la derecha,color café en ese entonces) y en la 2 da imagen vemos una fotografía del sótano .

 



Secuestro y Arresto:
Julie Lejeune y Mélissa Russo (ambas de ocho años) fueron secuestradas juntas el 24 de junio de 1995 en su pueblo natal, Grace-Hollogne, un suburbio de Lieja en el sureste de Bélgica, asentado en el corazón mismo de la civilización europea occidental. Durante 14 meses de intensa búsqueda, sus padres se quejaron tan vehementemente de la lentitud y aparente indiferencia de la policía que el caso adquirió trascendencia nacional. El papá de Melissa, Gino Russo, quien es trabajador de una planta siderúrgica, pidió ayuda por medio de la prensa.
Lejeune, un mecánico de autos (el padre de Julie) viajó varias veces al extranjero con Russo: a Marruecos, España, México, Canadá y Holanda, para dar seguimiento a supuestos "informes" sobre el sitio en que estaban las niñas. Las imágenes de Julie y Melissa se imprimieron en volantes que circularon en toda la región y podían acezarse por medio de la red de computación Internet.
 Dutroux abusó repetidamente de las niñas y filmó videos pornográficos con ellas.
An Marchal de 17 años y Eefje Lambrecks de 19 fueron secuestradas el 22 de agosto de 1995 mientras estaban en una excursión en Oostende, probablemente por Dutroux y su cómplice Michel Lelièvre, al que Dutroux pagaba con drogas. Desde que la mazmorra construida estaba en uso, Dutroux encadenaba a las niñas a una cama en una habitación de su casa. Su esposa estaba enterada de todas esas actividades criminales. La fiscalía cree que Dutroux mató a An Marchal y a Eefje Lambrecks varias semanas después aunque las circunstancias exactas de las muertes son desconocidas.
Avanzado 1995, Dutroux fue investigado por el robo de coches de lujo. Permaneció arrestado desde el 6 de diciembre de 1995 hasta el 20 de marzo de 1996. Julie Lejeune y Melissa Russo murieron de inanición durante este tiempo porque estaban encerradas y la esposa de Dutroux no se animaba a bajar a la mazmorra a darles de comer.
Sabine Dardenne fue secuestrada y encarcelada en la mazmorra el 28 de mayo de 1996 en su camino hacia la escuela, por Dutroux y Lelièvre. Tenía 12 años. El 9 de agosto de 1996 estos dos hombres volvieron a secuestrar, esta vez a Laetitia Delhez de 14 años cuando volvía caminando a casa de noche desde una piscina pública. La investigación policial encontró a un testigo visual de lo sucedido que pudo recordar parte de una matrícula que encajaba con la de Dutroux. Dutroux, su esposa Martin y Lelièvre fueron arrestados el 13 de agosto de 1996. El registro de sus casas no aportó pruebas de nada. Dos días después Dutroux y Lelièvre confesaron todo. Entonces, el mismo Dutroux contó a los investigadores acerca de la mazmorra que estaba construida en la casa. Sabine Dardenne y Laetitia Delhez fueron encontradas con vida allí el 15 de agosto.
El 22 de junio de 2004, Dutroux fue condenado a cadena perpetua, mientras que Martin fue condenada a 30 años de cárcel y Lelièvre a 25. Aunque Nihoul fue absuelto de los cargos de secuestro y conspiración, fue condenado por tráfico de drogas recibiendo una condena de 5 años de cárcel.
 




RED DE PEDERASTAS
De las declaraciones filtradas parece desprenderse lo que la mayoría de la opinión pública belga siempre ha pensado, que Dutroux y su banda eran el último eslabón de una cadena de pederastas, aunque falta lo más importante, los nombres. Michel Lelièvre, uno de los secuaces de Dutroux, aseguró durante los interrogatorios que su jefe trabajaba por cuenta de terceros: «Dutroux me explicó que él no era el único que se dedicaba a estas cosas y que siempre trabajaba por encargo», declaró ese mismo mes de agosto de 1996. En otra declaración, recordaba como «poco después de que capturamos a An y Eefje, llegó un hombre en un viejo Mercedes 190 a Sars-la-Buissière», una de las casas de la banda, y «Dutroux me dijo que el hombre que hizo el encargo había venido a ver a las chicas, pero que no le interesaron». Lelièvre ha sido la principal fuente de información de los investigadores.
Dutroux sólo reconoció el asesinato de su compinche Bernard Weinstein, al que mató, dijo, para evitar que éste asesinara a las pequeñas Julie y Melissa
Con frialdad, explicó su versión de la muerte de las pequeñas. Según él, murieron de hambre porque él fue detenido y pasó tres meses en la cárcel por un delito menor y ni Lelièvre ni su mujer cumplieron su encargo de cuidar a las niñas. Al salir de la cárcel, era demasiado tarde, aunque aseguró que las encontró con vida en la casa de Marcinelle e intentó reanimarlas, pese a lo cual Julie murió y Melissa le siguió cuatro días más tarde.
«Me desperté y (Melissa) había muerto. La metí también en un saco de plástico. Lo hice después de recogerme un momento. Estaba abatido. Después, fui a sacar a Julie del congelador. Me llevé los dos cuerpos a Sars». Una vez allí, se puso a los mandos de su excavadora y cavó una fosa a más de dos metros de profundidad, cerca de otra más profunda en la que había enterrado unas semanas antes, todavía vivo y bajo los efectos de un poderoso fármaco, a su compinche Weinstein.



Errores Imperdonables:
Los europeos se escandalizaron con la historia. Un terrible mundo subterráneo en el cual se abusa de los niños fue puesto al descubierto.
Empero, lo que más indignó a la opinión pública fueron los errores de las autoridades al manejar tales casos. Y es que la policía tenía mucho tiempo de conocer al principal sospechoso y su historial. Era evidente que su forma de vida no correspondía con sus supuestos recursos, y muchas veces los oficiales revisaron sus predios. Sin embargo, fueron incapaces de trazar conexiones entre variables y no le dieron importancia a las ofertas de ayuda de las familias de las víctimas.
Siendo un violador convicto, Dutroux obtuvo la libertad bajo palabra en 1992, apenas tres años después de recibir una sentencia a 13 años y medio por cargos múltiples de secuestro, confinamiento ilegal y violación sexual de cinco niñas de 12 a 19 años. La razón por la que lo liberaron: buen comportamiento.
Gracias a documentos secretos obtenidos por la prensa se supo que, a finales de 1995, los oficiales de policía que investigaban el caso de Melissa y Julie, visitaron la casa donde estaban cautivas las menores. Oyeron voces infantiles que clamaban pero se marcharon tranquilos luego de que Dutroux les dijo que se trataba de sus propios hijos.
"El sistema judicial es inútil. Lo único que podemos esperar ahora es que sus muertes hayan servido a una causa", expresó el padre de Julie, Jean-Denis Lejeune, de 36 años. El señor Russo también lamentó: "Tuvieron nueve meses para encontrarlas vivas y hoy nos las devuelven muertas por hambre".
La tragedia despertó el clamor público para que se restaure la pena de muerte y el sistema jurídico en materia de asuntos criminales se someta a fuertes modificaciones; particular escepticismo se ha generado en torno a los métodos usados para otorgar libertad condicional.
Durante los secuestros por los cuales Dutroux fue encarcelado, se supo que en cada ocasión retuvo a su víctima por 24 horas, la torturó y luego la dejó libre.
También se le acusó de la violación y tortura de una mujer de 50 años en 1983. Según confesó la víctima a la policía, el abusador le introdujo una navajilla en la vagina, pero en este caso faltaron pruebas y el sospechoso fue absuelto.
El peso del enojo popular recayó en Melchior Whathelet, quien se desempeñaba como ministro de Justicia cuando se concedió a Dutroux la liberación adelantada.



Dolor e indignación por partes de los familiares ante las autoridades:
Este ha enfrentado las acusaciones de las últimas semanas con argumentos como que las prisiones belgas están tremendamente sobrepobladas; que Dutroux en realidad había cumplido casi la mitad de su condena completa, porque antes del juicio --realizado en 1989-- estuvo tres años en prisión y que ese tiempo contaba como parte de la sentencia; y que, para aprobar la libertad bajo palabra siempre recibió el consejo de trabajadores sociales y funcionarios de los correccionales.
"No obstante --agregó el criticado exministro--, advertí con una nota grande en el expediente de Dutroux: "Darle seguimiento cuidadoso'". Pese a ello, sus subalternos se limitaron al escueto procedimiento de rutina.
Un informante de la policía relató que Dutroux recetaba el uso de una técnica sencilla: "Simplemente le pones una mano en la boca. Una vez que la menor está en el auto no puede salirse porque las puertas tienen sistema de seguridad para niños".
Al presentar pruebas contra él en el tribunal, una de las sobrevivientes, Sabine Dardenne, le preguntó: "¿Por qué no me mataste?"
La voz grave y fría de Dutroux respondió: "No pensaba hacerlo. Reconozco haber abusado de ella, pero no pensaba matarla". Sabine Dardenne ya ha perdido la inocencia y a la salida del juicio sólo hizo una declaración para decir que la respuesta de Dutroux no fue convincente.
Dutroux aseguró en ese momento que formaba parte de una red de pedófilos con figuras bien conectadas.


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Marc Dutroux Quería crear un “ciudad subterránea de niños”
El pedófilo belga Marc Dutroux planeaba secuestrar un gran número de niños y "crear una especie de ciudad subterránea" en unas minas en desuso, según ha revelado uno de sus antiguos abogados, Julien Pierre, en declaraciones al semanario belga Soir Mag.
"¿Se da cuenta de que nadie me ha preguntado nunca por qué había elegido esa casa, en aquella región?", le dijo Marc Dutroux a su antiguo defensor.
"Mi idea era cometer una gran cantidad de secuestros de niños y crear, en esas galerías de minas, una especie de ciudad subterránea donde reinaría el bien, la armonía, la seguridad", le explicó el pedófilo. Su casa de Marcinelle estaba situada cerca de la antigua ciudad minera de Charleroi.

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Catedral de Mechelen (Belgica) ,Donde se encontraron fotografías de la exhumacion de los cadaveres de niñas,del caso dutroux.













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